miércoles, 17 de febrero de 2010

Relatos Cortos (y I)

"Dios mío, menudo dolor de cabeza tengo"- dijo Alfredo tras levantarse el domingo-"¿Qué cojones haría yo ayer?"
Lo único que recordaba era meterse e el Orlu a las doce y media; todo borroso a partir de ahí.
Se levantó de cama, fue al baño, se lavó la cara y vio que tenía sangre seca en la mano izquierda ¿se pelearía con alguien?

Daba igual, de él no era y se encontraba bien. Al volver a la habitación para vestirse (¿que hacía desnudo?)allí la vio. En medio de las mantas una chica de unos 22 años, morena, pelo liso y se podría decir que guapa. Alfredo, profesor de 32 años, siempre iba bien afeitado, de cara cuadrada, fuerte, y de ojos azules que destacaban sobre su pelo negro carbón.
Cuando se acercó para quitarle las mantas,le sonó su cara más de lo que desearía. En cuanto el cuerpo de la muchacha quedo sin la protección de la manta, se despertó por efecto del frío de febrero.
"Hola profesor Argüelles" dijo ella. Ya sabía de que le sonaba. Era una de sus alumnas de Psicología Forense. Joder menuda manera de cagarla
"Mira, no se como pude acabar acostándome contigo pero no quiero que nadie se entere de esto, ni que se repita, ni que me lo menciones" "Tranquilo profe, se lo que debo hacer". Desayunaron juntos antes de despedirse y dejar todo tranquilo.

El lunes como siempre llegó media hora tarde para que los alumnos tuvieran tiempo de hablar de sus cosas.
En su mesa, en la hoja de control de profesores tenía escrito: "Lo de la otra noche fue muy especial". No se lo podía creer. Lo borró con el boli y firmó al lado.

"Buenos días, cojan sus apuntes que vamos a empezar. Señor Torres, ya podrá hablarle al señor González lo buena que estaba su última conquista, venga, venga". Fue pasando la mirada y allí estaba mirando con cara de deseo, mientras se rozaba un pecho.
"Como decía el último día, para poder entrar dentro de la mente criminal e importante saber todo lo posible de su pasado para crear un vínculo con él, ya sea con sus familias o amigos. Es importante que se sienta cómodo y no forzarlo a que diga nada". En ese momento se paró y se quedó observando como ella lo miraba, se pasaba la lengua por el el labio superior y se mordía el labio inferior.
"¿Se puede saber que es tan interesante señorita?" "Bueno me preguntaba si eso no valdría para más aspectos de la vida, como intentar conectar con alguien que te gusta" "Es probable, pero eso no es el tema de nuestra clase ni del temario así que si no le importa me gustaría seguir" "El caso es que si tiene que ver" "Perdone,¿que quiere decir?" "Supongamos por un momento que un profesor utilizara todo esto para poder ligar a una persona, ¿sería legal?" "Bueno, legal es, ninguna ley lo prohibe, pero si es punible moralmente, pero de cualquier manera estamos dando la manera de conectar con la mente criminal" "Entonces...¿si una persona mayor de edad utilizara todo esto para acostarse con una menor y, habiéndola dejado fuera de defensas para forzarla?" "En ese caso sí, sería algo denunciable" que mal presentimiento se le vino a la cabeza "Discúlpeme...¿como se llama?"

"Safo Meléndez" Empezó a buscar en la lista y allí estaba...miró la fecha de nacimiento y...¿como pudo pasarle a el? Era una alumna de un instituto haciendo un curso sobre Psicología Forense, para tener una puntuación mayor en la nota de entrada en la Universidad."Bueno señorita Meléndez, después me gustaría hablar con usted" Al acabar la clase, ella se acercó a la mesa. Esperó a que no hubiera nadie en clase, se acercó a ella y le dijo: "¿Qué te traes entre mano?" "Aún nada pero me gustaría tener algo" "Te lo deje muy claro, fue un error, no estaba en mis cabales" "Me parece que esa noche estabas más lúcido que nunca, sino escucha"

Sacó su móvil, buscó un fichero, lo abrió y se escuchaba a los dos en cama "Estás enferma" dijo Alfredo "Una enferma que puede llevarte a la cárcel, porque con las cosas que dices en esta gabración, parece que me obiglaste" Se quedaron mirando. Él la miró con toda la rabia que podía "Bésame, lo deseas" dijo Safo mientras se acercaba. Alfredo la tiró al suelo. "Vete de aquí jodida enferma" Salió dando un portazo mientras se le escuchaba decir "Lo lamentarás"

Al día sguiente lo lamentó "Una alumna denuncia a su profesor de Psicología Forense, A.A.R., de 32 años, por violación y lesiones" (no se para que esconden mi nombre, con los datos que dan cualquiera sabrá quien soy)"Los hechos ocurrieron en la noche del sabado al domingo del pasado fin de semana. A.A.R. convenció a S.M.G., de 17, para darle unos trabajos atrasados, y aprovechandose de su superior fuerza física y el ligero grado de alcoholismo de la víctima, perpretó la violación" "Jodidos periodistas, ya me condenaron antes de tiempo" Tras acabar de leer la noticia, su secretaría entró y le comunicó que el decano quería verle "Lo que faltaba, hágale pasar"

En cuantos los dos tomaron asiento, y tras las típica vanalidades, el decano le dijo "Sabemos que eres un gran profesor, pero esto perjudica seriamente al departamento, a nuestra facultad y a la Universidad en general" "Todo lo que dice esa niñata es mentira" "No estoy aquí para saber tu parte de la historia ni discutir quien tiene razón, para eso están los juzgados. Estoy aquí para pedirte que te tomes un tiempo de vacaciones" "Vacaciones sin pagas claro" El decano asintió "Vamos que me estáis echando, creeis antes a una niñata que a mi"

Los vecinos le retiraron la palabra, se quedó casi sin amigos y los que quedaron, no es que fuera mucho mejor que no tenerlos. En el juicio las pruebas no eran muy fiables, la grabación, prácticamente la única prueba, no demostró nada más que a Alfredo le gustaba un poco el sado. Al final, notandose Safo con el juicio perdido lo confesó todo.

Eso no le valió a nadie, ya lo había juzgado la prensa y la sociedad. Lo echaron de la Universidad, sus pocos amigos no quisieron saber de él y tampoco conseguía ningún trabajo. Un tiempo después, Alfredo apareció en un banco del paseo, mirando hacia la puesta del sol, con sobredosis de barbitúricos, solo, amargado y triste

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