Era un dia como tantos otros en los que Mariana se sentía tremendamente aburrida cuado lo vio llegar por la ancha avenida. Se diría que el hombre tenía algún problema de cojera, ya que de vez en cuando se ladeaba hacia un lado. Pronto se daría cuenta de que el problema de cojera no era tal, sino que vio que de dentro de la larga gabardina raíada por el uso sacaba una botella tapada con cartón y se tomaba un trago. No sabía que tenía aquel vagabundo que lo diferenciara del resto, pero Mariana, con sus apenas 7 años, le había llamada tremendamente su atención. ¿Podía ser la mirada perdida, la barba perfectamente arreglada o que a pesar de la borrachera auciante que tenía, un andar garboso? No lo sabía, asi que curiosa como era, se fue junto a invetigar al vagabundo. Cuanto más se acercaba más alto le parecía, tanto como para tener que agacharse en las puertas de su casa, pero no le asustaba, algo le decía que ese hombre no le haría daño.
Rodrigo, como tantos días, se gastaba lo poco que tenía en una botella de vino o de ron, según le fuera el día de bien. Siempre sintió la tentación de vender su gabardina cuando más necesitaba el alcohol, pero era algo que recapacitaba y recordaba porque la tenía. Empezó a caminar hacia el Oeste de la ciudad, una zona residencial que nunca había visitado y no sabia nada de ella. Esperaba conseguir alguna limosna o que lo detuvieran. Había un trayecto en el que no se veía más que aslfato y arena, algo normal para una zona residencial. En cuanto entró por la amplísima avenida, por culpa de la borrachera, se tambaleó un poco y se hizo daño en un pie y nada mejor que otro trago de vino para calmar el dolor y la sed. Su gabardina ya estaba para pocos trotes, pero aun asi aguantaba una botella de vino de dos litros del Eroski. Se tomó un gran trago y en cuanto levantó la vista la vio, apoyada en el alfeizar de la ventana como se fijaba en él para de repente desaparecer. Le daría miedo a esa niña, estaba acostumbrado. Siguió caminando hasta la primera casa, timbró y esperó
Hasta aquí esta primera parte de esta historia
Alro
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